sábado, diciembre 05, 2009

Una casa, una aventura

Miraba a mi alrededor y todo me parecía tan divertido, Cindy había querido preparar una torta y logró una masa chiclosa que por lo menos no era verde como la última vez, Jimmy se había encargado de burlarse media hora de ella por sus habilidades culinarias desastrosas, Hans estaba tirado en el sofá escuchando el nuevo disco de una banda de rock cuyo nombre ni siquiera puedo pronunciar y yo estaba divirtiéndome con la escena e intentando acordarme el último chiste que escuché para contarles y que luego me tiren almohadas en la cara por lo malo del chiste.

Era una buena época sin duda, sin preocupaciones, sin ninguna obligación más que estudiar, lo cual para mí no es una obligación, con 17 años viviendo con amigos de la infancia al estilo "Friends" pero en una casa, en donde los días empezaban con Cindy golpeando una olla y entrando con tal escándalo a nuestras habitaciones para despertarnos, luego la academia para nosotras y para ellos la universidad. Yo caminaba contenta con Cindy todas las mañanas y me divertía mucho porque cuando tocaba cruzar una avenida con afluencia de autos ella me tomaba de la mano y comenzaba a correr y a gritar mientras cruzábamos, en ese momento todos nos miraban como si fuéramos locas y yo estallaba en risas... así llegábamos todos los días a la academia.

En la academia estábamos en salones distintos porque yo estaba en mis cursos de "números" y ella en los de "letras". Me divertía con mis amigos del salón y las ocurrencias de los profesores, aunque no todo era diversión porque estudiaba, y mucho; almorzaba normalmente con mis amigos del salón y luego iba a la biblioteca en las tardes. Y cuando anochecía regresaba a mi casa.

Ni bien llegaba a casa escuchaba la risa de Hans y los gritos de Cindy por alguna broma que le había hecho Jimmy, y yo llegaba a echarle más leña al fuego y terminábamos todos en el piso de la risa. Luego intentábamos preparar algo "decente" y comestible para la cena, lo cual era en vano porque siempre terminábamos en guerra de comida. Y la hora de dormir era la más chévere porque desde las 11 p.m. nos decíamos buenas noches y cuando veíamos el reloj era la 1 a.m. y seguíamos contándonos las anécdotas del día.

La academia era de lunes a sábado así que los domingos era nuestro "fin de semana". Y aprovechábamos para ir a comprar las provisiones para la semana, así que nuestro centro de entretenimiento se trasladaba por un par de horas al supermercado en donde nos divertíamos comprando cosas que no necesitábamos y olvidando las cosas más básicas para la cocina.

Pasamos cosas muy chéveres, reímos demasiado, jugamos, saltamos, nos cuidábamos unos a otros cuando alguien caía enfermo, nos cubríamos las travesuras cuando a nuestras mamás se les ocurría pasar a visitarnos, nos peleábamos... aún recuerdo cuando el chico que le gustaba a Cindy se me declaró y yo estaba en el típico dilema adolescente de "¿Le cuento o no le cuento? "... ahora lo recuerdo con gracia pero en ese entonces me moría de miedo de que lo tomara a mal, menos mal todo salió bien.

Y así pasé casi un año hasta antes de los 18, fue una buena época de mi vida y fue la primera vez que no dependía 100% de mis padres para hacer mis cosas, permisos, etc. Algo que de hecho me ayudó a ser más independiente de lo que ya era. Una buena época en la que empezamos pensando "todo es perfecto y chévere en el mundo" pero que al final nos dimos cuenta de que el mundo puede ser difícil pero si le pones buena cara y ganas, también te puede sonreír.

Me hubiera gustado en ese entonces ser más fanática de una cámara de fotos, filmadora, etc. así hubiese podido tener algún recuerdo de esas épocas, algún video... pero solo tomé un par de fotos que luego en un incidente virulento se perdieron. Ahora no sé mucho de la vida de mis amigos, por ahí un mensaje cada cierto tiempo pero ya nada es igual, ya nada podrá ser igual porque todos hemos madurado y no estamos en la burbuja adolescente "whatever", pero estoy segura de que con todo y ese cambio seguimos siendo los mismos en esencia y que juntos siempre formaremos un buen equipo.

Pierre tuvo experiencias similares a las mía, de enfrentarse a un nuevo reto de vida, a un nuevo cambio, de hecho, él tuvo 20 cambios porque tuvo 20 casas y nos cuenta su historia en este video...


Vivan cada etapa en su vida al máximo, tomen fotos! constituyen un arma infalible para rememorar los momentos y las etapas más extraordinarias de nuestras vidas, y así cuando veas una fotografía y veas que todo ha cambiado, tendrás la satisfacción de recordar que sonreías antes y después de que tomaran la foto.

4 comentarios:

bixen dijo...

Sigue blogueando, Princesa!

Anónimo dijo...

hi karivit, haber creo ke se dice asi ... al ayer un recuerdo, el futuro un suenio, el presente un latido del corazon, buen post espero que ahora estes tomandote mas fotos no? bueno hasta otro dia , bye bye

Dante dijo...

Que bacan lo q cuentas, instantaneamente se me viene a la cabeza la gente que conoci postulando a la universidad y los traumas q se me hacian con el examen d admisión... saludos!!

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

¡¡Hola Kari!!, pasamos a saludarte, dejarte muchos besos y nuestros mejores deseos para el 2010.
¡¡Oye chica, que has hecho muchas cosas este año!! Eres lo que nosotros llamamos "mujer polimultifacética!, jajaja. Eso está muy bueno, así no queda tiempo para amargarse o pensar pavadas, ¡la actividad es lo mejor!
Antes de irnos, queríamos invitarte a que conozcas nuestra flamante, Revista Digital: www.muchasgraciastotal.com
Nos encantaría conocer tu opinión, ya que estás en el tema y sabes mucho al respecto.
Ahora sí, nos vamos, ¡pero volveremos!, jajaja.
Besos y hasta siempre, chispita.